Corrupción en los estudiantes universitarios

Corrupción en los estudiantes universitarios

Pagar por tareas llega a convertirse en un negocio rentable

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Por Grupo 4Rs y Asociados. Grupo de periodistas que investigó la rentabilidad del negocio de “vender tareas” en la Universidad.

Actualmente, uno de cada cuatro estudiantes de una Institución Privada de Educación Superior están de acuerdo con el sistema de compra y venta de tareas, lo cual, ocasiona un terrible problemática académica, ya que afecta el rendimiento de los estudiantes universitarios quienes serán el futuro de México.

Las personas encargadas y prestadas a este tipo de negocios obtienen una fuerte suma de ingresos; tanto así, que lo ven como un negocio redituable. Los riegos a los que se afrontan son mínimos, debido a que se ocultan bajo el anonimato del plagio intelectual y, lo más consternante de la situación, es que no se dan cuenta de que desde temprana edad están incidiendo en actos de corrupción.

Los profesores, en teoría, son una barrera “anti-plagios”, sin embargo, la nueva forma de operar en la trata de tareas pagadas son un problema, debido a que son contenidos no publicados. Por lo que programas como “Safesign identity client” (servicio contratado por la universidad), no pueden detectarlo. Hoy en día, se encuentran muchas páginas en Facebook en las que ofrecen servicios para realizar trabajos estudiantiles como ensayos, trabajos de investigación, hasta tesinas para la obtencion de titulos universitarios.En 2017, el periódico Excélsior hizo un reportaje donde reveló que en temporadas de evaluación, la empresa Alejandría (dedicada a hacer trabajos de estudiantes a cambio de dinero), puede llegar hasta los 150 trabajos en un mes.

Los costos se pagan forzosamente de forma monetaria, y abarcan desde $100 pesos mexicanos – en adelante, dependiendo del tiempo, calidad y tipo de trabajo. En la Institución de Educación Superior donde realizamos el estudio se encuentran alrededor de 10 mil estudiantes, por lo que, de acuerdo a nuestro análisis, hay un aproximado de 2 mil 500 personas que pagarían para obtener tareas de esta forma. Es decir uno de cada cuatro personas. Ahora bien, si multiplicamos por $100 pesos nos da un total de $250 mil pesos (una carrera universitaria).

Las personas que prestan este servicio normalmente son considerados “mataditos”, “nerds” o “genios” que en definición son chicos o chicas con calificaciones que oscilan entre 9.0 y 10. Sus principales motivos para aceptar estos trabajos son “no pierdo nada y gano dinero”, “me ayuda a pagar mi colegiatura” y “obtengo más conocimiento al leer el doble”, sin embargo, los riesgos a los que se enfrentan son grandes, ya que los profesores, de enterarse, tienen la libertad de reportar al alumno que haya incurrido en esa acción y lograr que lo expulsen de la universidad a pesar de ser buen estudiante; mientras que la persona que pagó, no recibe ningún tipo de castigo.

Muchos chicos, quienes confiesan haber incurrido en esta práctica, dicen que al principio iniciaron como un hobbie, sin embargo, empezaron a entender su capacidad de hacer negocios de manera “rápida”; primero iniciaron con uno, después dos y así hasta llegar al punto de estar saturados por tanto trabajo. Estas personas comentan que llegan a tener incluso severos problemas de salud por la falta de descanso, por no dormir sus 8 horas y, además, problemas con sus círculos sociales cercanos, como sus amigos y familia.

Este reportaje tienen el fin de concientizar para que México tenga profesionistas que terminen con el sistema de corrupción ya que, de seguir así, podemos entrar a una etapa en donde los ciudadanos piensen que el dinero logra todo. También queremos visibilizar los daños que las personas que cobran por estos servicios tienen en su vida, debido al alto nivel de estrés al que se afrontan, así como las consecuencias que puede tener quien paga por ello.

La metodología fue clara y simple, se entrevistó a un grupo de estudiantes de diferentes semestres acerca de su postura y argumentación, para así saber saber si han participado en la compra o venta de trabajos.

Nuestro trabajo inició a partir de la pregunta ¿existen estudiantes que pagan para hacer sus tareas escolares? y la hipótesis es “Existen personas que pagan porque hagan sus trabajos, normalmente son personas con la capacidad económica suficiente y normalmente foraneos”.

La probabilidad de obtener la afirmación o refutación de nuestro pensamiento fue bastante fácil debido a que los profesores y alumnos nos ayudaron a la facilitación de la información. Las consecuencias a las que se quiere llegar es que los profesores y alumnos sean conscientes, de manera que hagamos un alto a esta nueva forma de corrupción y plagio, erradicando la reproducción de este fenómeno.

¿Quiénes se prestan a estos servicios?

Pagar por hacer trabajos se ha convertido en un negocio muy redituable, existiendo páginas especializadas que están respaldadas por expertos en diversos temas, quienes llegan a cobrar más de $100 por trabajo, incluso se dedican a contratar a jóvenes que quieran ganar dinero desde sus casas haciendo trabajos de otros; un ejemplo es Alejandria, una página de Facebook dedicada a hacer tareas, “ofrecemos calidad y puntualidad en todos los trabajos” aseguran en su cuenta de Facebook.

Se promocionan como una empresa de apoyo a los estudiantes donde “Aprender por pasión y no por obligación” es su eslogan. Ofrecen gran variedad de temas como: matemáticas, diseño, arquitectura, contaduría, entre otros, y hacen tareas que van desde un nivel medio (preparatoria) hasta llegar a algunos temas de doctorado.

También manejan un método de pago que agrega seriedad, le da a su estructura, organización y confiabilidad a su “trabajo”, el cliente o estudiante que necesite alguno de los servicios que ofrecen (ensayos, investigaciones, resúmenes y presentaciones) cotiza vía Facebook, deposita en OXXO y recibe en su correo lo que solicitó.

La demanda de este tipo de páginas ha aumentado en los últimos dos años, lo que ha hecho competitivo el mercado para los que se dedican a “ayudar a los estudiantes” a través de estas empresas, lo que los ha obligado a profesionalizarse más. Un ejemplo claro es tareasenlinea.mx página que también ofrece este servicio y diversos métodos de pago, desde Oxxo hasta tarjetas de crédito.

Los trabajos que se hacen van desde los $100 hasta los $900 pesos dependiendo el volumen, el nivel, el tema y los rubros a evaluar en el trabajo; el estudiante solo debe cotizar, pagar y relajarse, pues la espera en promedio, por un trabajo de 5 cuartillas, es de dos días, incluyendo los fines de semana. Uno de los colaboradores asegura que “es para ayudar al estudiante”.

Otro caso del mismo sector es www.tareasenlinea.mx página, que además de tener los mismos métodos de pago, cuenta con una herramienta para detectar si la tarea es plagiada lo que hace que el producto final, entregado al estudiante, sea 100% confiable; esto a través de URKUND (herramienta antiplagio) y que también utilizan, fuentes y referencias para lograr un trabajo de calidad. Tares en línea ya lleva cuatro años “trabajando” y ha entregado más de 15 mil tareas según su página oficial.

En una entrevista para el Universal, Daniel, un egresado de la universidad Iberoamericana y colaborador en Alejandría, comentó que empezó haciendo 15 trabajos por mes y que hoy llegan a ser 150 en el mismo periodo de tiempo, siendo los finales de semestre los que tienen mayor carga. El propio sitio de Alejandría menciona que la mayor demanda proviene de la Universidad de las Américas Puebla, Universidad Iberoamericana y el tecnológico de Monterrey. “Aunque sea un negocio que puede ser inmoral para algunos, cumple con todos los requisitos legales” asegura Abraham otro colaborador.

Realizamos una entrevista a una persona que se dedica a esto, por motivos de mantener su identidad oculta lo conoceremos como RE, será nuestro guía en este negocio de hacer trabajos y veremos cómo es para él este “trabajo”.

RE ha sido un estudiante con muy buenas calificaciones, no necesita estar estudiando todo el día, con leer y poner atención a sus clases logra buenos resultados, hacer sus tareas le era muy fácil, por lo que siempre tenía tiempo de sobra.

“Todo empezó por un amigo” comenta RE, y agrega que en sus inicios, un amigo al cual le costaba mucho trabajo terminar las tareas a tiempo, le pidió a RE asesorías, él como buen amigo no tuvo problema. Su amigo no se conformó esto y un día le dijo que si aceptaba hacer una tarea por él y le pagaría $100 pesos, a partir de ahí su “trabajo” comenzó. RE empezó a aceptar hacer otros trabajos, por algunos llegaba a cobrar $500 dependiendo la extensión o la dificultad.

Cuando se dio cuenta tenía unos 10 trabajos al mes y se estaba ganando entre 500 y 2 mil pesos al mes, sólo de hacerlos.

 “Llegó un momento en el que no me daba tiempo hacer todo y tuve que desvelarme en algunas ocasiones”. Con este problema, RE buscó a más estudiantes como él que quisieran ganar dinero desde sus casas, y no solo los encontró: “decidimos abarcar más temas de otras carreras”. Expandieron sus opciones, y lograron tener, en un mes, más de 20 trabajos.

Parecía que todo salía bien, hasta que un día se enfrentó a la inseguridad de las calles, le robaron su computadora, y en ella, un trabajo muy importante, una entrega final de un estudiante de arquitectura, además de información personal; esto no solo lo afecto a él, sino que no pudo cumplir con la entrega y el estudiante reprobó la materia. “Todo habría terminado ahí si no hubiera sido él”.

RE comenta que ese estudiante en más de una ocasión solicitó y pagó por trabajos, y en cada ocasión exigía un 10 a pesar de que los profesores comenzaban a cuestionar su rendimiento; al no cumplir con una entrega, este estudiante se encargó de delatar lo que RE hacía , a diversos profesores. “Por fortuna no pasó a más”, tuvo miedo de ser expulsado de la universidad, pero la única condición fue que dejara de hacerlo “que yo sepa no es algo ilegal, pero tuve que dejarlo”. RE asegura que llegó a ganar casi 7 mil pesos al mes por esto.

Las causas pueden variar

Muchas son las causas por las cuales los estudiantes universitarios recurren a la compraventa de trabajos escolares, pero la principal es la falta del tiempo para realizar ciertas actividades. En numerosas ocasiones los estudiantes meten cargas de hasta 8 o 9 materias, lo que implica gran cantidad de tiempo y, por consecuencia, diversas tareas de cada asignatura. Los profesores solamente se enfocan en sus materias por lo que dejan trabajos en casa sin tener en cuenta las demás actividades que los estudiantes realizan. Además de los saturados que ya están los estudiantes, a eso se le suma una vida privada, la cual incluye amigos, relaciones sentimentales, actividades extracurriculares, entre otros aspectos a considerar, lo que nos hace suponer que el tiempo es el factor detonante (en primer instancia) de este problema sobre la venta de tareas.

De igual manera, existen otros factores que orillan a los estudiantes a recurrir a esta actividad. La falta de aprendizaje ocupa un lugar importante en este rubro. De acuerdo a una serie de entrevistas realizadas el pasado 30 de Noviembre en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, en varias ocasiones los estudiantes no entienden en su totalidad los temas vistos en clase lo que causa que no puedan completar sus tareas porque no saben cómo hacerlo.

¿Qué está pasando? ¿Acaso esto es problema de los estudiantes al no poner atención e ignorar al profesor? ¿es una circunstancia del docente en cargo, o puede ser culpa de ambos?, No podemos generalizar este punto de vista, ya que hay excelentes alumnos así como alumnos muy malos, lo mismo pasa con los profesores; sea cual sea el motivo, esta es una pequeña parte del gran problema que se está analizando.

Puebla se caracteriza por ser una ciudad universitaria, por consecuencia recibe a muchos estudiantes foráneos dentro de sus instituciones, la educación privada es un privilegio con el que no muchos alumnos mexicanos cuentan, en diversas ocasiones estos estudiantes están en el colegio por un sacrificio por parte de sus papás, económicamente hablando, y es por este motivo que no cuentan con mucho dinero en efectivo para realizar las actividades que les gustaría y tener una buena estancia en Puebla, esto los lleva al negocio de la compraventa de tareas.

La mayoría de estos jóvenes se encuentran entre los 18 y 24 años de edad por lo que su vida social tiene gran importancia para ellos, el 25% de los estudiantes entrevistados están de acuerdo en realizar esta actividad a cambio de una remuneración.

Al final de cuentas, el dinero puede servirle al estudiante durante un tiempo, o esa tarea comprada podría haberlo salvado de reprobar cierta materia, pero hay un pérdida más grande detrás de todo esto, la falta de conocimiento. Los estudiantes al aceptar comprar esa tarea están perdiendo información y conocimientos esenciales dentro de su área de trabajo. Puede que a un corto plazo no sea un daño tan grande, pero viendo a futuro, en su vida profesional podría costarle su trabajo si no puede completar una asignatura de algo que supuestamente debió haber aprendido mientras estudiaba.

México se caracteriza por ser un país envuelto en la corrupción y como sociedad es nuestro trabajo erradicarla para avanzar en calidad de vida, pero no es algo fácil y tiene que trabajarse en casa desde muy temprana edad. Si nosotros como estudiantes compramos estas tareas para poder pasar una materia, estamos fomentando la corrupción, puede que sea en un menor grado pero al final de cuentas es corrupción. Este es el primer paso para lo que en un futuro podría ser una mordida a un policía de tránsito o un fraude en una empresa.

De igual manera, esto afecta la imagen y reputación de la institución en cuestión ya que habla de un nivel bajo en cuanto a materia de educación. Si los cursos fueran eficientes, los alumnos no recurrirán a estas actividades. Sea cual sea la razón, esto afecta a las universidades, dándoles una mala reputación de que los graduados compran sus trabajos y no están calificados para hacer una labor en cualquier área de trabajo en la que se desenvuelven.

Las consecuencias académicas para los estudiantes

En 2014, el investigador de la Facultad de Mercadotecnia de la UPAEP, Mauro García Domínguez, señaló que 31 por ciento de los universitarios ha incurrido en un acto de corrupción para solucionar algún problema, dato arrojado por un estudio realizado en 14 universidades de Puebla, en el que se consideró a 365 estudiantes inscritos a la fecha, y para el que también colaboró la carrera de Inteligencia y Desarrollo de Negocios de la misma institución. Esta investigación también reveló que 23 por ciento de los universitarios opinó que “en algunos casos la corrupción es necesaria”, en referencia a que actuarían de esta forma si tuvieran problemas.

La compra y venta de tareas puede ser una de las soluciones temporales a este tipo de problemas, pero un acto así, deja a larga deja estragos en la preparación académica de quienes, en algún futuro, serán los profesionistas que dominen el campo laboral del país. La mala preparación en un nivel educativo superior, como lo es una licenciatura, solo rezaga el avance del país, pues el asunto en cuestión también influye en el bajo rendimiento educativo y señala el hecho de que los estudiantes desconozcan aspectos de sus respectivas licenciaturas, los cuales deberían dominar después de pasar cuatro años en una universidad.

Esta práctica también puede desenvolver una cadena de corrupción que empieza con el pago de una simple tarea, para posteriormente pasar a temas más graves, porque si los estudiantes pagan por que les hagan un trabajo escolar, ¿pagarían también por obtener un título universitario? ¿pagarían por que les hagan su tesis? ¿por que alguien presente un examen en vez de ellos o cursen una materia a su nombre? aunque suene descabellado, ha llegado a ocurrir.

Una exuniversitaria —de la cual mantendremos el anonimato—, asegura que durante su etapa de estudiante,  nunca hizo tareas de otras personas, pero sí llegó a cursar durante todo un semestre la materia de inglés, por una de sus amigas, a cambio de una cantidad de dinero mensual. Todo eso fue posible debido a que algunas materias son ofertadas para los estudiantes de toda la institución, por lo que le fue fácil pasar desapercibida y que nadie se enterara. Y es que, la amplitud y la libertad que ofrece la universidad puede ser aprovechada para este tipo de prácticas, pero la responsabilidad de cumplir con un código de ética personal, recae en los estudiantes, quienes tienen la completa libertad de negarse o de incurrir en ello.

El factor de que el propio estudiante no sea quien realice las actividades que le corresponden, afecta su desempeño académico porque las labores que cada profesor destina para los alumnos, fuera de clase, son una parte complementaria de la materia que están cursando, y tiene la finalidad de reforzar los conocimientos anteriormente vistos. Cuando uno de los alumnos paga por una tarea de estadística, por ejemplo, en una licenciatura que apenas abarca este método de investigación en una o dos materias del total de su currícula, es más probable que le cueste el doble de trabajo entender los contenidos de la clase, en especial si la compra de esta tarea surge de la falta de entendimiento desde un principio. Como consecuencia posterior, esto mismo podría acarrear otros problemas en medida que avanza de semestre, pues lo que aprendes en una materia, normalmente se relaciona con las siguientes y dificulta el proceso el aprendizaje.

Que un estudiante egrese de la carrera sin los conocimientos adecuados, plantea un cuestionamiento sobre a qué tipo de abogado le estaremos confiando un caso el día de mañana, qué tipo de trabajadores estarán liderando las empresas, o simplemente, responderá a la pregunta de por qué hay algunos egresados que siguen en la búsqueda de un empleo, pues a pesar de que en un trabajo no te piden tu historial académico, sí se fijan en las cualidades de los posibles candidatos, y cumplir con las responsabilidades universitarias es muestra de la capacidad de una persona para sacar adelante un proyecto a pesar de tener otras ocupaciones o de contar con poco tiempo, además de que hace evidente su capacidad de organización.

Para la Secretaría de Educación Pública (SEP) la compra de tareas no es un asunto desconocido, pues en vista de que cada vez es más común y de que páginas electrónicas ofrecen sus servicios de forma deliberada. En mayo de 2017, ek director de Asuntos Jurídicos y Transparencia, Miguel Augusto Castañeda, interpuso una denuncia ante la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra los Derechos de Autor de la Procuraduría General de la República (PGR), para frenar las labores de páginas como Tu Teto o Tareas en línea.

Lo anterior a pesar de la dificultad para dar con quienes realmente están detrás de este tipo de páginas, pues el trato es impersonal y, en el caso de Tu Teto, se excusan con que son una empresa “que ofrece una plataforma web de intercambio de servicios académicos y profesionales”, además de que, según ellos contribuyen a la creación de empleos. De cualquier manera, el asesor jurídico de Wikimedia en México dio a conocer que no se puede proceder legalmente contra estas empresas porque para ellos, los alumnos no están haciendo plagio ni violando los derechos de autor al pagar por sus servicios; pero fuera de las acciones legales que se puedan tomar, esta es una situación que, como cualquier otra de la cual se deriva una actitud corrupta, depende de quienes entran en el juego, y también de quienes se quedan mirando y no hablan.

Desde la perspectiva de los profesores

Ahora bien, una pregunta importante a formular es precisamente ¿qué opinan los docentes de todo esto? La mayoría de ellos reveló que, al conocer a sus estudiantes se percatan de los estilos de redacción, la amplitud de su vocabulario, los términos propios de cada quién e incluso la manera en que presentan sus proyectos; por ello, cuando alguien trae al aula un trabajo que no encaja en el molde que la perspectiva de los profesores ha creado para cada uno de ellos, logran percibirlo. “Te das cuenta porque conoces a los estudiantes”, declaró una maestra de la carrera de Comunicación que lleva más de tres años como docente de UPAEP.

Es importante mencionar que todas las fuentes revelaron que la primera medida que toman, es citar al alumno de manera discreta y hacerle saber que lo notaron y que tomarán cartas en el asunto si la situación se repite; sin embargo, una amenaza no parece suficiente para eliminar el problema de raíz ,debido a que afirman que la situación volvió a presentarse más adelante y se vieron forzados a dar una nota reprobatoria al trabajo recibido.

Un punto importante a considerar es el hecho de que todos los maestros señalaron a la flojera, la baja participación, la falta de organización e incluso la mediocridad como los responsables de esos acontecimientos, pero ninguno contempló la posibilidad de que los alumnos se encuentren saturados de tareas o con múltiples actividades vespertinas en suma de las materias universitarias, lo que genera hasta cierto punto un surco en la investigación.

 “En la vida de los estudiantes, esto tiene una repercusión fuerte e importante porque al final, desde ahí están acostumbrándose a pagar por las cosas y hacer el mínimo esfuerzo, entonces es una cuestión formativa y que trasciende en la vida”, externó su preocupación un docente del área de Ciencias Políticas.

“Se inclinan a la corrupción cuando a esa edad deberían acercarse a combatirla y señalarla”, comentó una maestra de la misma carrera, quien inmediatamente detectó que el asunto de la compra venta de trabajos (tanto escolares como universitarios) se trata específicamente, como ya se mencionó, de una situación de corrupción.

 

Una cara interesante de la moneda es, precisamente, que la misma Universidad cuenta con un programa antiplagio con un software cuya licencia se paga cada determinado tiempo, que detecta automáticamente las similitudes que los proyectos pueden llegar a tener entre sí y con otras bases de datos libres que se encuentran disponibles en sitios de internet. A pesar de la gran inversión monetaria que significa para la institución, un miembro del personal docente, declaró que ni siquiera sabe cómo se utiliza el programa porque no recibió capacitación, y no tiene acceso a él debido a que la mayoría de las materias que imparte son de tronco común… ¿Acaso eso hace que el delito sea menor? ¿Se consideran de baja importancia esas asignaturas como para no brindar a los maestros de la índole acceso al software?

“No solo se trata de corrupción, sino de plagio. Porque estás ganando crédito con el trabajo intelectual de alguien más, y eso es ilegal”, menciona la docente de comunicación, que tiene experiencia en el ámbito periodístico-político.

El artículo 11º de la Ley Federal de Derechos de Autor establece que:

 EI derecho de autor es el reconocimiento que hace el Estado en favor de todo creador de obras Iiterarias y artísticas previstas en el artículo 13 de esta Ley, en virtud del cual otorga su protección para que el autor goce de prerrogativas y privilegios exclusivos de carácter personal y patrimonial. Los primeros integran el llamado derecho moral y los segundos, patrimonial.

Pero al entregar una obra que pertenece a alguien más sin darle crédito al autor original, ese código se está infringiendo y puede tener repercusiones legales en la persona que lo viola. Eso es precisamente lo que los maestros declaran que les consterna y, más allá de las consecuencias legales, la vida académica de los estudiantes se ve afectada porque al final del día no aprendieron ni asimilaron el contenido de la materia como se planeó.

 “Cuando diseñas el programa del semestre, adaptas los temas que sabes que van a necesitar en la vida profesional cuando egresen. Si pagan por las tareas, no terminan de aprender y arraigar los conocimientos que necesitan para vivir allá afuera”, declaró un profesor del área de ingenierías, quien ha presenciado corrupción en compra venta de trabajos prácticos y no solo de documentos, lo que resulta igual de consternante debido a la naturaleza de la industria y las medidas intelectuales y de seguridad que esta demanda.

Los maestros entrevistados, quienes prefirieron permanecer anónimos, han estado contratados en la universidad como personal de tiempo completo y también como hora clase, por lo que puede deducirse que el conocimiento de sus estudiantes y la relación que construyen para mantener con ellos no se trata del tiempo que se encuentran disponibles en sus oficinas, sino de la observación y la verdadera dedicación al revisar las tareas y las aportaciones que cada uno realiza dentro del aula para después verlas reflejándose inseparablemente en ambos lugares.

Indudablemente, la corrupción es un asunto social y político de amplia gravedad y debe ser erradicado desde los niveles más jóvenes de la vida, porque es una actitud que nos concierne a todos y que se construye en las pequeñas o grandes acciones del día a día.

Conclusiones

La opción de caer en actos de corrupción está presente en todos lados, pero quienes hacen la diferencia de incurrir en ellos, son los estudiantes, en este caso, quienes pueden optar por organizarse y cumplir con sus tareas, o pagar por ello. Dentro de la comunidad universitaria es muy común escuchar de alguna persona que se dedique a este negocio y también conocer a alguien que esté dispuesto a pagar por ello; los profesores también se dan cuenta cuando un estudiante entrega un trabajo que no realizó él mismo, por lo que también se han establecido consecuencias para este tipo de prácticas.

Es así como un negocio que parece inofensivo puede detonar otros tipos de corrupción dentro de otras esferas, ya no sólo las académicas, pues  este fenómeno que aqueja a la sociedad está normalizado por los estudiantes y hay quienes se declaran dispuestos a pagar si lo necesitan.

Esto no es un problema solo de una Institución Universitaria Particular, que fue utilizada como campo de investigación para el presente reportaje, sino un problema que se da en general dentro de la comunidad universitaria de cualquier institución. 

Concluimos que nuestra hipótesis sobre la existencia de estudiantes que pagan para hacer sus tareas escolares, y que además son normalmente gente con la capacidad económica suficiente y normalmente foráneos, se cumplió; sin embargo, no solo lo realizan los foráneos, sino que también los locales. Cabe destacar que se estima que alrededor 2 mil 500 alumnos se involucran a este tipo de negocios y están dispuestos a pagar desde 100 mil pesos mexicanos en adelante. La compra venta de trabajos es una forma de corrupción de la que todo mundo sabe y nadie hace nada.

Los periodistas: 4Rs y asociados

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Misión: Hacer un mundo informado de pequeñas cosas que se viven a diario y uno ignora por completo.

Visión: Llevar la verdad al público y hacer un cambio social el cual sea para un bien común y se pueda estar en una sociedad libre y correcta.

Objetivos: Ser honestos con cada dato que publicamos, no caer en el amarillismo, buscar información de relevancia para el desarrollo de la sociedad, no engañar y siempre cumplir con la ideología que la verdad nos hace libres.

24824559_10213790995676639_1102063734_n Grecia Juárez. Alumna de la carrera de Comunicación y Medios Digitales en la Universidad Popular Autónoma de Puebla, sus años de dedicación en UPRESS la han llevado a ser la directora del periódico de la institución universitaria, además ha escrito para el medio de comunicación Manatí. Tiene como ideal principal “Nunca publiques sin tener fuentes confiables”.

Contacto: rubigrecia.juarez@upaep.edu.mx

24989280_10213790995716640_37673106_n María Teresa Fernández. Alumna de la carrera de Comunicación en la Universidad Popular Autónoma de Puebla, tiene experiencia en comunicación organizacional, tema de crisis y escritura académica. Tiene como ideal principal “Si hay pruebas, hay que obtenerlas”.

Contacto: mariateresa.fernandez01@upaep.edu.mx

24824526_10213790995396632_862125665_n Rodrigo Amador. Alumno de la carrera de Comunicación en la Universidad Popular Autónoma de Puebla, posee experiencia y conocimiento acerca de política, además conoce varios países, lo que le ha permitido tener un conocimiento en el ámbito internacional. Tiene experiencia en gestión de proyectos para gobierno. Tiene como ideal principal “Sin investigación, no hay periodismo”.

Contacto: rodrigo.cruz@upaep.edu.mx

24829053_10213791001196777_714611254_n Roberto Cuautle. Alumno de la carrera de Comunicación y Medios Digitales en la Universidad Popular Autónoma de Puebla, tiene experiencia en el área de periodismo, además del  medio de comunicación Manatí. Tiene como ideal principal “Lo dificil es tener el papel el blanco”.

Contacto: robertojaime.cuautle@upaep.edu.mx

24891469_10213790995516635_1627187514_n Ricardo Becerra. Alumno de la carrera de Comunicación en la Universidad Popular Autónoma de Puebla. Tiene experiencia en el área de política y comunicación organizacional. Su experiencia y gusto en investigación hace que sus reportajes tengan datos contundentes y confiables. Tiene como ideal principal “Todo el tiempo hay historias por contar”.

Contacto: ricardoantonio.becerra@upaep.edu.mx

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