CUANDO LA AUTOESTIMA PASA POR LA BALANZA

CUANDO LA AUTOESTIMA PASA POR LA BALANZA

Por tratar de buscar el cuerpo perfecto, podemos llegar a encontrar la muerte.

 

 

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Prensa Águila fue el equipo periodístico que investigó a profundidad los orígenes y causas de los desórdenes alimenticios entre las jóvenes mexicanas.

¿Quién no se quiere ver bien? Ésta es una preocupación constante en las personas, sobre todo en las mujeres, que incrementa por los mensajes subliminales, y a veces de forma directa a través de los programas de televisión en general, los spots publicitarios, entre otros. Todos emiten estereotipos de lo que debe ser la belleza física.

Las jóvenes de hoy han crecido con el estereotipo del “cuerpo perfecto” que debe ser alto y delgado. Los medios de comunicación les han hecho creer que para modelar en una pasarela o aparecer en una revista de moda, se necesita tener una fisonomía esbelta y sin un gramo de grasa.

Un ejemplo que demuestra lo anterior, lo encontramos en una página de internet llamada “Tus amigas Ana y Mía”, la cual incentiva a los jóvenes para que sigan acabando lentamente con su vida. Y es que el significado de las “amigas” es nada más y nada menos que: Ana-Anorexia y Mía-Bulimia, una especie de código que utilizan los adeptos a este tipo de contenidos.

De esta forma, el problema surge cuando se trata de hacer lo que sea para conseguirlo. Un ejemplo que abordaremos será el de Mariana Sánchez Gómez, quien forma parte de un segmento de adolescentes, que han sido víctimas de comerciales que prometen tener el cuerpo de una modelo o actriz, y que para lograrlo suelen someterse a dietas estrictas, largas horas en el gimnasio, fajas reductoras, hasta llegar al extremo de usar purgativos o provocarse vómitos para prevenir el aumento de peso.

Mariana tiene 20 años de edad explicó a este equipo de periodistas cómo es vivir con una de estas enfermedades.

“Para serte sincera creo que siempre he estado inconforme con mi cuerpo, sin embargo, tal vez cuando era pequeña no me importaba tanto hasta que a los 14 años realmente me empecé a preocupar del cómo me veía y el cómo los demás también me veían, fue ahí donde empecé”

Mariana explicó que siguió una dieta muy famosa en las redes sociales, así como en su círculo de amistad. La famosa dieta de la luna era su nombre, y llegó a ella por recomendación de una amiga que conoció y siguió esta supuesta solución para la pérdida de peso.

Nuestra entrevistada relató que al principio todo parecía que iba a estar bien, pero después de dos semanas de hacerla, sufrió un desmayo en la universidad y tuvieron que atenderla porque presentó bajos niveles de azúcar en el cuerpo. Ante esto, prefirió acudir a un especialista para evitar más sobresaltos en su salud.

Sin embargo, a pesar de acudir al médico, Mariana expresó que seguía pensando en lo mal que veía su cuerpo, empezando a apartarse de las salidas y de sus amigos principalmente.  Además, decidió apartarse de todo lo que incluía comida, como el ir a desayunar, a comer o a cenar. Escenarios que llegaron a convertirse en una pesadilla.

“Prefería que las salidas fueran a un parque para poder caminar y hacer ejercicio, aunque sabía que no por eso bajaría de peso, pero al final prefería evitar cualquier tipo de salidas, ya que temía que las personas que estaban dentro de mi núcleo se fueran a dar cuenta. Y en caso de que llegaran a convencerme, temía el momento en el que se llegara a hablar de algún plan que incluyera alimentos, porque seguro pondría excusas como el famoso, ya comí, no tengo hambre, o terminaría por pedir una botella de agua. Sólo cuando realmente tenía mucha hambre, comía, pero justo al terminar pasaba al baño, y es así como de los amigos me fui alejando”.

La desesperación de Mariana por el que le mencionaran que se encontraba mal realizando estos actos, fue una de las consecuencias de perder los pocos conocidos o amigos que tenía, y fue así como se cohibió de la realidad encerrándose en un mundo el cual sólo pudiera realizar lo que realmente buscaba: tener un cuerpo perfecto ante sus ojos, aunque tuviera que purgarse a cualquier hora después de comer. Por esta razón, su mundo poco a poco fue estar horas en su cuarto y en la academia de ballet, donde ella practicaba y realizaba largas horas de ejercicio.

También, otro elemento de este mundo que narra Mariana, lo representaba cada ayuno al que se sometía, situación que le causó una alteración grave en su presión arterial.

Posteriormente señaló que ella acudió sin que nadie supiera a una clínica de masajes reductivos, donde le dieron pastillas que tomaría antes de cada alimento para inhibir el deseo de comer, y explicó que empezó a notar cambios en su cuerpo, fue así como empezó a bajar de peso y perdió medidas muy rápido, pero a los tres meses cuando dejó de tomarlas volvió a recuperar el peso que había bajado y un poco más; por lo que decidió acudir con un nutriólogo que le recomendó primero desintoxicar su organismo y racionar sus alimentos. Expresando que obtuvo la información de la clínica por la promoción de la misma en los medios de comunicación, como la televisión.

Este testimonio forma parte de la realidad de este fenómeno. Estadísticas derivadas de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012, en el apartado de “Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes”, la proporción de riesgo de tener un trastorno es de 1.3 por ciento (1.9 por ciento en el sexo femenino y 0.8 por ciento en el masculino) y fue más alta (0.9 por ciento y 0.4 por ciento para el sexo femenino y masculino, respectivamente) que la registrada en el año 2006.

La Ensanut-2012 establece que las mujeres son el sexo predominante en la cual se presenta mayor frecuencia en las conductas encaminadas a la búsqueda por bajar de peso, realizando ayunos, dietas, toma de pastillas. Siendo las damas de entre 16 y 19 años las que más presentan esta anomalía, aunque actualmente esta enfermedad está alcanzando a mujeres jóvenes con un rango de edad de 11 a 15 años.

Dentro de la investigación que realizamos se desprende que, por grupos de edad, los hombres de 14 a 19 años tienen una mayor prevalencia de conductas de riesgo, ya que, a comparación de los jóvenes varones de 10 a 13 años, el comer demasiado y posteriormente realizar ejercicio es un punto importante para el grupo mencionado.

En cuanto a las mujeres adolescentes, a diferencia del grupo mencionado, el correspondiente al de 14 a 19 años tiene una mayor prevalencia a todos los trastornos de la conducta alimentaria, excepto a la inducción del vómito.

María Zoraida Joseph Fábregas, licenciada en psicología, especialista y encargada del área de trastornos de la conducta alimentaria en su propia clínica, explicó que desde hace una década cada día son más las personas, sobre todo niños y adolescentes quienes padecen de uno o más trastornos alimenticios, siendo los principales la anorexia y la bulimia.

Destacó que entre los jóvenes está de moda estos tipos de trastornos, pues las personas canalizan todas sus energías y pensamientos en querer lograr un cuerpo perfecto, exagerando sus prácticas físicas, lo que genera daños en la salud que pueden llegar a ser irreversibles.

La especialista comentó que todas las dietas que existen hoy en día son creadas y puestas de moda por la sociedad, teniendo como consecuencia que una gran cantidad de personas las realice sin supervisión médica, por lo que la mayoría de quienes emplean estas dietas corren el riesgo de sufrir alteraciones en la salud y en los casos más extremos, la muerte.

Joseph Fábregas también puntualizó que el fenómeno de la mercadotecnia ha alcanzado casos extremos, como el hecho de que actualmente las tallas están alteradas, “Si uno va a los centros comerciales, encuentra hasta talla 0, cuando antes no se veía esto”, lo que para la especialista es otro de los factores por el cual los jóvenes caen en estas enfermedades. Todo por encajar en estándares impuestos por empresas de moda.

Relacionando la opinión de la experta con el caso de Mariana, resalta la siguiente narración:

“La verdad es que no sabría ni por dónde empezar. Empecé a purgarme pensando que era una tontería o un juego que en algún momento iba a poder parar. Todo empezó en una mañana en la cual me encontraba sola en mi casa y fue así como ese juego me gustó y los cambios también, pero posteriormente me di cuenta que era algo que no podía controlar, algo de lo que ya no sabía cómo salir. Yo ya no controlaba la enfermedad, era ella la que me controlaba a mí, realmente era más fuerte que todo, pero era más fuerte que yo. Fue así como día a día me prometía una y otra vez no volver a caer, dejar de hacerlo, parar, salir como sea de ese pozo sin fondo, de ese agujero negro. Pero regresaba, siempre regresaba. Se acaba convirtiendo en una obsesión y tu mente solo te pide más y más, nunca es suficiente. Puedo jurar que es como una adicción, algo casi imposible de dejar. Te sientes bien, fuerte, porque eres capaz de controlar eso que la mayoría ni intenta, el hambre, la necesidad de comer… llega un momento que dejas de sentirla, dejé de sentir hambre por mucho tiempo, sientes un vacío, pero esta vez no es ese vacío de la sensación de que el estómago te ruge y pide ser llenado, sino un vacío que difícilmente se puede explicar, un vacío anímico”.

Fue así como Mariana después de meses se encuentra en una situación estable con la enfermedad, ya que no hay una cura para este tipo de enfermedades. Sin embargo, su imagen ha ido mejorando poco a poco, siendo difícil y complejo para ella porque ha aprendido a lidiar con las personas y sobretodo con la comida, esperando que las recaídas no se apoderen de ella.

En el país, la anorexia y la bulimia, son padecimientos que afectan a la sociedad, pero sobre todo a las mujeres, aumentando día a día de manera “preocupante”. Muestra de ello es que en 10 años la demanda de atención por estas enfermedades en el Instituto Nacional de Psiquiatría creció 15 veces, informó el investigador de la UNAM, Rodrigo León Hernández.

De acuerdo con León Hernández, los trastornos alimenticios son difíciles de medir, debido a que son conductas que las personas niegan hasta que la enfermedad no se puede ocultar por la excesiva pérdida de peso de los pacientes, por lo que existe un sub-registro de quienes sufren estos padecimientos.

Conforme a especialistas en el tema, existen datos que permiten medir el aumento de la anorexia y la bulimia en la sociedad. Así lo demuestra el Instituto Nacional de Psiquiatría al establecer que del año 1992 al 2002, la demanda de tratamiento por estas enfermedades se incrementó 15 veces.

En el país nueve de cada 10 casos de anorexia corresponden a mujeres, mientras que uno de cada seis casos de bulimia lo padece un hombre. La edad en la que la mayoría presenta ambas enfermedades es entre los 12 y 17 años de edad. Los trastornos de la alimentación se presentan en mujeres y hombres de todos los niveles socioeconómicos, esta enfermedad no se fija ni en el estatus social, raza, o género:

En nuestra investigación encontramos que el Instituto de Salubridad del Estado de México registró casos de anorexia o bulimia en comunidades marginadas o indígenas, y en estratos sociales muy altos,

Quienes padecen este tipo de enfermedades tienen características comunes. El instituto define que “son perfeccionistas, tienen bajo control de sus impulsos, provienen de familias disfuncionales, donde hay sobreprotección, control sobre las adolescentes y abuso físico y/o emocional”.

De igual modo, Rodrigo León Hernández especialista en trastornos de conducta alimentaria comentó que los jóvenes provenientes de familias en las que se posee mucha atención a la imagen física, son los más vulnerables de sufrir estos trastornos. Otra constante la representan  mujeres con anorexia o bulimia que sufrieron o han sido víctimas de violencia, ya que en la actualidad el 70 y 80 por ciento de las mujeres que sufre algún tipo violencia física o psicológica. Igualmente otro grupo que puede presentar este trastorno lo integra un 20 por ciento  que padeció agresiones sexuales.

Las consecuencias de la anorexia van desde la provocación de desnutrición severa que se conlleva a la pérdida de memoria y daños físicos irreversibles. Mientras que con la bulimia se producen alteraciones cardiovasculares que pueden llevar a un paro cardíaco, la pérdida de piezas dentales y daño al sistema digestivo.

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Todo aquel que padece estos trastornos, llega a perder 50 por ciento de su peso. Con la desnutrición, el organismo trabaja a la mitad, porque hay poca o nula alimentación.
Investigadores de la UNAM, hacen referencia a que el 50 por ciento de las personas con bulimia o anorexia llegan a curarse relativamente, un 20 por ciento sobrevive, pero con recaídas; otro 20 por ciento mejora y un 10 por ciento muere. Su recuperación depende de que la enfermedad se detecte a tiempo y de que la persona que lo padezca reciba un tratamiento multidisciplinario.

¿Pastillas mágicas para el peso?

En la entrevista al Nutriólogo Carlos Ramírez López, destacó que “el problema en México no son las dietas milagro, sino que no hay una legislación para todos los productos que comercializan tanto en la televisión, como en las tiendas de autoservicio”.

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“Tampoco se deben satanizar todos los productos; hay algunos que pueden ser buenos, pero la gente debe acudir al médico o al nutriólogo, para que les explique cómo tomarlos, así como identificar las ventajas y desventajas. Advirtió que ahora ningún producto o alimento que hoy se comercializa tiene la información real de lo que contiene en cuanto a nutrientes y no existe ninguna instancia que corrobore que lo que se informa en las etiquetas sea lo correcto; es decir, si la tabla de valor nutrimental es fidedigna.  Además de que estos productos sólo contienen los ingredientes, pero no indican cuánto posee de azúcar, proteínas, etcétera.

“En nutrición el paciente llega y posteriormente habla del padecimiento que tiene. Con base en esta información, nosotros como nutriólogos tenemos la responsabilidad de otorgarle una cita para realizarse un diagnostico nutricional y psicológico; de conocer los hábitos de alimentación que el paciente posee, y de observar su comportamiento para después tratar el problema de la mejor manera posible. La anorexia y bulimia se puede decir que son polos opuestos, pues en la anorexia dejas de comer, mientras en la bulimia tienes episodios llamados atracones en los cuales consumes miles de calorías en lapsos de tiempos cortos, y posteriormente devuelves el estómago para desacerté de ellas. Sin embargo, como nutriólogo se les debe de explicar a los pacientes las desventajas que estos problemas de alimentación traen a su salud y a su alimentación. Realmente el problema es que la gente no quiere bajar de peso con una dieta sino con algo para tomarse; la mayoría imagina que una dieta es pechuga asada con lechuga y jitomate, pero no, te puedes comer hasta un sope. Lo que hay que hacer es aprender a racionar, pues por peso, edad y estatura se debe consumir cierta cantidad de alimentos”.

Ejemplificó que tomarse un vaso de refresco no es malo, lo que se debe hacer es trabajar en la legislación de los alimentos para comprobar que cada producto cuente con los nutrientes que se anuncian y que “quiten todo de la televisión para evitar las dietas, porque la gente prefiere pagar 100 pesos en unas pastillas que invertir 300 en una consulta”.

“La media oficial dice que debes perder de medio kilo a un kilo por semana y es normal, la gente que quiere bajar de peso, por ejemplo, en semana santa, acude 2 semanas antes a la consulta, porque quieren bajar 20 kilos para verse bien en bikini, esto es imposible, si ganaste 30 kilos en 10 años ¿cómo pretendes bajarlos en 15 días?” cuestionó Ramírez López.

Al hacer énfasis en el problema de trastorno alimenticio, el especialista alertó la preocupación por parte de niños y adolescentes para verse bien y así agradar a la gente.

“Si le añade lo del famoso bullying que ya está de moda, pues recurren a cualquier situación para perder peso, y lo peor es que a veces los papás ni se dan cuenta de lo que compran, pueden ir a la farmacia y comprar furosemida en 40 pesos o un laxante y ni quien diga nada, no les piden receta médica, no está considerado un delito para las farmacias vender estos productos sin ésta”.

Agregó que los trastornos alimenticios son mucho más que una dieta milagro, ya que las personas recurren erróneamente a este tipo de dietas porque son económicas y porque aparentemente no necesitan que alguien la supervise.

 “Los jóvenes quieren crecer con un estándar de belleza, para los adolescentes no es bueno reducir sus requerimientos calóricos porque están en pleno crecimiento. Es así también que en México no existe una legislación para controlar la venta y consumo de medicamentos tales como mexformina o xenical de Roche, que sirven para inhibir el apetito y quemar azúcar muy rápido. Tampoco de los laxantes, diuréticos y otros productos que las personas compran para bajar de peso y reducir sus medidas, sin presentar una receta en la farmacia”.

Afirmó que los mexicanos prefieren gastar 100 pesos en la compra de algún menjurje, pastillas, bebidas, entre otras cosas, antes que acudir con el especialista que sí está capacitado (a) en recomendar lo más adecuado a cada paciente.

Al referirse a las tablas que se ocupan para la nutrición, aseguró que no están estandarizadas en México porque son estadounidenses y preguntó: ¿cómo se puede comparar mi físico con el de una estadounidense, que en promedio mide arriba de 1.70 metros y nosotros medimos 1.50?

Lamentó que en México no haya presupuesto para desarrollar estas cuestiones científicas; “lo importamos de otros países, no tenemos nuestra propia tabla”.

Fue así como también expuso que el índice de masa corporal ha bajado, ya que este es un indicador que usan los nutriólogos para saber si cada paciente está dentro de su peso apropiado con base a la estatura; “lo bajaron en México de buenas a primeras, lo normal era de 20 a 24.9 y ahora hasta 17.5, y entonces qué dicen las niñas: estoy gorda porque tengo 21”.

Consideró que la excusa fueron los índices de obesidad que ya hay en el país; es decir con 24.9 ya están en sobrepeso para nuestra talla que “somos chaparritos y gorditos, por eso bajaron más, es por ello que hay que recurrir a los análisis de laboratorio, porque somos un país que copia la información de otros y trata de ajustarlos a nuestra realidad”

“Los hospitales están llenos de pacientes con insuficiencia renal, cáncer, diabetes, obesidad, y en el otro extremo niñas con trastornos alimenticios que mueren de desnutrición”.

Por lo que Ramírez López hizo un llamado al gobierno para que analice y corrija la problemática de salud en México.

Para mantener el peso, el nutriólogo especificó que lo primero es sacar un requerimiento calórico, pues no son las mismas calorías que ocupa un paciente niño, un adulto joven, una mujer en desarrollo, un deportista, una persona de la tercera edad o una mujer embarazada.

“La dieta de cada quien debe contener hidratos de carbono, proteínas, lípidos o grasas, vitaminas y minerales, agregar actividad física, pero con base a su frecuencia cardíaca, para saber qué tipo de ejercicio les conviene, el tiempo que debe hacerse, por cuántos días o meses y, obvio, tomar agua como mínimo un litro”, dijo.

Destacó que a los pacientes hay que explicarles qué es una ración o una porción y que revisen el plato del buen comer que creó la Secretaría de Salud, y que contiene los productos de origen animal, frutas y verduras, hidratos de carbono (maíz, tortilla, tubérculos), pues se debe consumir un alimento de cada grupo en porciones adecuadas.

Fue así como aclaró que el secreto de una buena alimentación consiste en combinar la actividad física, incluir todos los grupos de alimentos y tomar agua suficiente.

Desmitificando las dietas

Por otro lado, expresó que hay dietas muy comunes; “la dieta cetogénica, que tiene sus temporadas y parece estar de moda, y es conocida por los pacientes como las de las carnes y las grasas, sí te baja de peso, pero está recomendada para personas que sufren de epilepsia, porque produce muchos ácidos grasos en el organismo, y se ocupa como reserva. Existen estudios que indican que las capas de las neuronas se alimentan de esto”.

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Pero, puntualizó que para un paciente que no tiene epilepsia y que puede bajar de peso hasta en 15 días, la consecuencia es que puede acumular grasa en el hígado y arterias, provocándole arteriosclerosis o colesteremia y hasta un paro cardíaco.

Otra dieta es la vegetariana, que está basada en jugos y ensaladas. En su opinión es buena porque desintoxica el organismo y la mayoría de los vegetales tienen enzimas, “que con la edad las personas vamos perdiendo, pero el problema es que, si no se incluyen otros tipos de alimentos, puede dar anemia megaloblástica, por falta de vitaminas”.

La dieta de las manzanas es igual y aunque esta fruta es muy alta en fibra, no cubre las características de una dieta completa, porque sólo da fibra y azúcar, pero faltará la proteína y la grasa, que también son necesarias en los organismos.

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Otra dieta es la mediterránea que viene de la cultura europea y esta se basa prácticamente en tomar vinos tintos y consumir ensaladas de vegetales frescos, antes de comer otro alimento; es una buena opción, más cara, porque las personas no quieren consumir el vino tinto y se les olvida que también contiene calorías.

La consecuencia que puede acarrear esta dieta es que las sesiones de alcohólicos anónimos tengan más asistentes, porque los pacientes piensan que el vino se puede cambiar por cerveza o tequila y así no funciona, porque el vino tinto que proviene de la uva tiene antioxidantes.

La dieta mediterránea generalmente no se sigue adecuadamente, ya que se debe incluir el tofu, algunos quesos y otros vegetales; y posiblemente en México no se incluyen en los alimentos cotidianos, como las alcachofas o la soya, que no todos saben cómo prepararlos y si a ésta última se le agrega mucha grasa pierde su propiedad.

Actualmente, el arándano está de moda para bajar de peso y en una red social están hablando mucho de esta fruta seca, pero no se debe olvidar que en una dieta se deben incluir todos los tipos de alimentos para que sea correcta.

Una vez abordado los datos proporcionados por el experto, es preciso indicar que los trastornos alimenticios aumentaron 300% en México durante los últimos 20 años, y son las mujeres (90%) quienes más sufren por trastornos como la anorexia y la bulimia.

El Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG) de la Cámara de Diputados precisó que el 95% de los casos de anorexia y bulimia se desarrollan a partir de hacer una dieta estricta. En tanto el 90% de las personas con estos padecimientos son mujeres.

A través de la infografía “Anorexia y bulimia en México”, el CEAMEG destacó que las adolescentes entre 14 y 19 años presentan una mayor prevalencia de todos los trastornos del comportamiento alimentario (TCA).

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Así mismo, cada año se registran 20 mil de estos casos entre adolescentes. Las conductas alimentarias de riesgo en esta población son: preocupación por engordar, comer demasiado y perder el control sobre lo que se ingiere.

En el documento, el CEAMEG argumentó que la anorexia y la bulimia nerviosa son fenómenos complejos en los cuales los elementos históricos y socioculturales tienen un papel relevante para que los trastornos alimenticios se manifiesten especialmente en las etapas más tempranas de la vida, como la pubertad y la adolescencia de las mujeres.

A la anorexia nerviosa, el Centro menciona que se le conoce por el rechazo a mantener un peso corporal normal o por encima del mínimo para su edad y talla; terror a engordar aun estando por debajo del peso ideal, y distorsión en la percepción del peso y de la imagen corporal. En tanto, a la bulimia nerviosa se le identifica por los episodios recurrentes de atracones, vómitos auto inducidos, uso de laxantes y diuréticos, ayuno o ejercicio físico excesivo.

En la población universitaria, entre el 19 y 30% de las mujeres presentan algún tipo de TCA, por su obsesión sobre su imagen corporal, sin presentar la totalidad de síntomas. Además, el 62% de deportistas como gimnastas olímpicas, bailarinas de ballet o patinaje a nivel profesional padecen un desorden alimenticio.

El 25% de mujeres encuestadas entre 15 y 18 años han dejado de comer por 12 horas por miedo a engordar. Uno de cada 10 alumnos varones de bachillerato recurre al ayuno como método contra la obesidad o sobrepeso.

De esta manera, los datos demuestran que los trastornos alimenticios son un problema, lo cual se refuerza con los estereotipos impuestos por los medios de comunicación y redes sociales, tal y como lo aclaran los especialistas. En este sentido, podemos afirmar que los comentarios o comportamientos de las redes sociales (la familia y los amigos más cercanos) influyen en la adopción de actitudes positivas o negativas hacia las conductas alimentarias de riesgo (dejar de comer, purgarse y vomitar).

El escenario es estremecedor, y probar que existe el problema es el inicio de una solución, por lo que es necesario continuar investigando y promoviendo la manera de acabar con una sencilla pregunta, que miles de adolescentes se hacen cada día “¿Quién no se quiere ver bien?”.

Periodistas : PRENSA ÁGUILA

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Misión: Informar a la sociedad mexicana de la problemática presentada día a día en nuestro país, para fortalecer e inculcar el conocimiento de estas mismas en nuestra población.

Visión: Ser un medio referente en la sociedad mexicana para brindar información útil y verdadera, cumpliendo éticamente con los deberes que nos corresponden para sobrepasar los estándares de la sociedad.

Objetivo: Ofrecer información imparcial y honesta con el fin de crear corrientes de información clara y concisa para la sociedad.

 

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Julia Natalia Camas Gómez

Alumna de la carrera de comunicación y medios digitales en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) , integrante del equipo de producción de Uradio en la misma universidad, colaboradora en el área de medios del Centro Universitario Mesoamericano y en áreas de salubridad  en la ciudad de Villaflores, Chiapas. Perteneciente al grupo representativo de Danza Clásica, teniendo como filosofía “Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”.

CONTACTO: julianatalia.camas@upaep.edu.mx

https://shotsparallevar.wordpress.com/

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Dianne Coyotzi Constable

Alumna de la carrera de comunicación y medios digitales en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla , locutora en la estación de radio CONTROLHIT, organizadora del taller Duc In Altum en la formación de liderazgo , participante consecutiva en concursos de Oratoria y Poesía.

CONTACTO: dianne.coyotzi@upaep.edu.mx

https://unimodasite.wordpress.com//

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